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Raw

El pasado Festival de Gothenburg  tuvo en su selección una película que dio mucho de que hablar por las reacciones que ocasionó a sus espectadores más que por el impacto de la película en sí. Raw, que lastimosamente, se está promocionando como una de las películas más fuerte y asquerosas de este año fue la responsable de ocasionar vómitos y desmayos durante su presentación, y digo lamentable porque a pesar de que es una buena estrategia de marketing a la hora de promocionar la cinta, esas anécdotas opacan por completo el significado de la cinta haciendo que la gente simplemente se acerca a ella con el morbo de experimentar lo que ocasionó en otros.

Justine, una joven de 16 años, vive en una familia donde todos son veterinarios y vegetarianos. Es una estudiante brillante y prometedora, pero al ingresar en la facultad de veterinaria descubre un mundo decadente, despiadado y peligrosamente seductor. Durante la primera semana, obsesionada por encajar con sus compañeros de clase, se aleja de los principios que le han inculcado su familia, y come carne cruda por primera vez como parte de una iniciación y con la esperanza de ser aceptada por los más veteranos de su carrera. Las consecuencias no tardan en llegar, y la joven empezará a desvelar su verdadera naturaleza. 

No es difícil ver a Raw en la lista de las películas más esperadas del año, y remitiendome a lo que dije en un principio, todo se debe a la forma en la que se está promocionando la película. Todos se acercan a ella por el morbo de ver una película sobre una adolescente que se convierte en caníbal, pero les puedo asegurar que Raw va más allá, y que ese gimmick no opaque el verdadero significado de ésta. La debutante Julia Ducournau dirige esta cinta con buen pulso, apoyándose de un magnífico estilo visual con el que es capaz de crear imágenes poderosas que fácilmente se pueden quedar impregnadas en la retina por mucho tiempo, y son a esas imágenes a las que le debe mucho el revuelo que causó en cuantas proyecciones estuvo. La directora es capaz de crear sensaciones que pueden fácilmente transmitirse al público, ya sea por medio de asco o repulsión, además la fotografía de Ruben Impens que acompaña la película le da a la cinta cierta sensación de desolación aún cuando en pantalla haya muchos personajes y esto se debe a la forma en cómo se intenta meternos en esa espiral de desespero a la que va cayendo su protagonista.

Justine, interpretada por Garance Marillier y quién también hace su debut en el cine con esta película, es la protagonista de esta historia y en la que prácticamente recae todo el peso de ésta, la acompañamos durante los más de 90 minutos que dura la película en su transformación. Proveniente de una estricta familia vegetariana y por consiguiente, vegetariana también, está a punto de comenzar su primer año en la facultad de veterinaria de una reconocida universidad siguiendo la tradición de su familia, allí será recibida por un grupo de estudiantes de último año en el que hace parte su hermana y como rito de iniciación deberá enfrentarse desde un baño de sangre de animales, pasando por tormentosas humillaciones tanto públicas como privadas hasta comer órganos de animales, siendo este último un doble trauma para Justine quien nunca ha probado la carne convirtiéndose en un detonante en su “transformación” de niña promesa a una mujer con instintos primarios, siendo ese uno de los tantos temas que toca Raw.

La trama del despertar sexual de Justine se puede extrapolar con la cruda historia que nos cuenta Ducournau, quién siguiendo los parámetros tanto de las películas de ciencia ficción como horror, utiliza el tema del canibalismo como metáfora para contarnos temores humanos o tabúes de la sociedad, y es que a medida que el cambio de Justine ocurre, desde su primer bocado de carne empieza también aumentar de cierta forma su líbido y su apetito sexual lo que la lleva a convertirse en una persona en búsqueda de saciar un instinto llevaba dormido muy dentro de ella, que queda muy claro en la escena final de la película. Por otra parte se habla también sobre el huir de los propios miedos o de su propia naturaleza, y como eso se vuelve como un catalizador para los eventos que nos cuenta la historia. Y así, como también muchos otros temas se pueden ir saboreando con la película.

Raw es como una cebolla, con muchas capas que explorar y cada una de ellas trae consigo una metáfora relacionada con el tema principal de la película, pasando desde el despertar sexual, los secretos, instintos primarios hasta temas más específicos como la familia, y es una pena que todo ese contenido de los que se le pueden sacar a la cinta sea opacado por la forma en que se ha venido publicitando la misma, al fin y al cabo las personas que seguimos el cine de horror no nos escandalizamos por lo gráfico que pueden resultar algunas escenas, que sin quitarle el merito a la directora a la hora de crearlas, no son algo nuevo en este mundillo, más si lo es la forma en como abarca un sinfín de significados que pueden llegar a atraer a más de un espectador.

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